miércoles, 9 de diciembre de 2009

Las nuevas prácticas de terror laboral

Reducir prestaciones, pagar menos, cobrar por uniformes, reducir horarios de descanso... La crisis, como de costumbre, es el escenario ideal para que salgan de su escondite los viejos manuales de tortura, explotación e intimidación laboral. Usted seguramente conoce de viva voz algunos de estos ejemplos, también puede encontrarlos en la nota informativa Prestaciones mueren para salvar el empleo que Edgar Sigler García publicó el 30 de noviembre en El Universal. Están de vuelta los métodos duros: ante la amenaza generalizada de despidos y cero contrataciones, el empleado firma y "acuerda" con el patrón lo que éste le ofrezca: Trabajar medio tiempo, reuniciar al descanso, aceptar congelamiento de nómina, trabajar en vacaciones, pagar el uniforme y las herramientas de trabajo, aceptar que se vaya el seguro de gastos médicos mayores... Lo que muere con este estado generalizado de renuncia a derechos y prerrogativas es el bienestar. Si de por sí algunos puesto ya no permiten que el empleado obtenga ingresos suficientes para pagar la renta y sostenga a una familia, ahora, con estas reducciones basadas en el terror y el fantasma de las crisis, estaremos ante subempleos disfrazados de empleo. Lo peor, como dije, es el clima laboral, el sentimiento de derrota, el aire enrarecido, la culpa y los pleitos y discusiones familiares porque el dinero no alcanza. La era del terror está de vuelta en el trabajo. Y si no nos gusta...

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