nublados y chubascos
Lo peor del clima laboral en México
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Las nuevas prácticas de terror laboral
Reducir prestaciones, pagar menos, cobrar por uniformes, reducir horarios de descanso... La crisis, como de costumbre, es el escenario ideal para que salgan de su escondite los viejos manuales de tortura, explotación e intimidación laboral. Usted seguramente conoce de viva voz algunos de estos ejemplos, también puede encontrarlos en la nota informativa Prestaciones mueren para salvar el empleo que Edgar Sigler García publicó el 30 de noviembre en El Universal. Están de vuelta los métodos duros: ante la amenaza generalizada de despidos y cero contrataciones, el empleado firma y "acuerda" con el patrón lo que éste le ofrezca: Trabajar medio tiempo, reuniciar al descanso, aceptar congelamiento de nómina, trabajar en vacaciones, pagar el uniforme y las herramientas de trabajo, aceptar que se vaya el seguro de gastos médicos mayores... Lo que muere con este estado generalizado de renuncia a derechos y prerrogativas es el bienestar. Si de por sí algunos puesto ya no permiten que el empleado obtenga ingresos suficientes para pagar la renta y sostenga a una familia, ahora, con estas reducciones basadas en el terror y el fantasma de las crisis, estaremos ante subempleos disfrazados de empleo. Lo peor, como dije, es el clima laboral, el sentimiento de derrota, el aire enrarecido, la culpa y los pleitos y discusiones familiares porque el dinero no alcanza. La era del terror está de vuelta en el trabajo. Y si no nos gusta...
Los despiden por no leer un e-mail
Corre por la web una noticia sobre unas vacunas contra la influenza AH1N1 que se echaron a perder en Colima, México, porque las autoridades sanitarias locales las recogieron en el aeropuerto al día siguiente de su llegada, lo que las expuso a una temperatura que las inutilizó.
El secretario de Salud federal, José Angel Córdova Villalobos, contó a la prensa que debido a "un descuido de funcionarios en Colima se echaron a perder 2 mil 670 dosis". Indicó también que el gobierno federal repondrá cuanto antes los 267 frascos contenedores para que Colima cuente con las dosis de inmunización.
El secretario detalló que: "el 24 de noviembre se les envió a los 32 estados un correo electrónico en el que se les anunciaba que la vacuna les llegaría el día siguiente por vía aérea. El 25 de noviembre se envió a cada una de las entidades un correo con número de guía, la aerolínea y hora de llegada, y en el caso de Colima se le mandó a tres personas. El problema fue que no recogieron la vacuna el día que llegó; se les buscó en el aeropuerto pero aparecieron hasta el día siguiente, cuando la temperatura estaba a 19 grados y la vacuna ya no se podía utilizar".
De inmediato comenzó el deslinde de responsabilidades, para reclamar el pago de las inmunizaciones y para fincar responsabilidades adminsitrativas a los responsables del "descuido". El gobierno local anunció que como respuesta inicial había despedido a los tres funciones que recibieron el e-mail.
¿Esto qué tiene qué ver con el clima laboral en México? Ya en otros artículos se ha hablado de que especialmente los funcionarios públicos están expuestos a ambientes laborales agresivos, que rayan en la explotación cuando no en el absurdo --y conste que lo absurdo, laboralemente hablando, además de serlo, resulta desmoralizador para cualquier miembro de una compañía.
El hecho de que inmediatamente hayan sido despedidos los funcionarios que recibieron el e-mail constituye claramente un despido injustificado bajo las siguientes consideraciones:
El secretario de Salud federal, José Angel Córdova Villalobos, contó a la prensa que debido a "un descuido de funcionarios en Colima se echaron a perder 2 mil 670 dosis". Indicó también que el gobierno federal repondrá cuanto antes los 267 frascos contenedores para que Colima cuente con las dosis de inmunización.
El secretario detalló que: "el 24 de noviembre se les envió a los 32 estados un correo electrónico en el que se les anunciaba que la vacuna les llegaría el día siguiente por vía aérea. El 25 de noviembre se envió a cada una de las entidades un correo con número de guía, la aerolínea y hora de llegada, y en el caso de Colima se le mandó a tres personas. El problema fue que no recogieron la vacuna el día que llegó; se les buscó en el aeropuerto pero aparecieron hasta el día siguiente, cuando la temperatura estaba a 19 grados y la vacuna ya no se podía utilizar".
De inmediato comenzó el deslinde de responsabilidades, para reclamar el pago de las inmunizaciones y para fincar responsabilidades adminsitrativas a los responsables del "descuido". El gobierno local anunció que como respuesta inicial había despedido a los tres funciones que recibieron el e-mail.
¿Esto qué tiene qué ver con el clima laboral en México? Ya en otros artículos se ha hablado de que especialmente los funcionarios públicos están expuestos a ambientes laborales agresivos, que rayan en la explotación cuando no en el absurdo --y conste que lo absurdo, laboralemente hablando, además de serlo, resulta desmoralizador para cualquier miembro de una compañía.
El hecho de que inmediatamente hayan sido despedidos los funcionarios que recibieron el e-mail constituye claramente un despido injustificado bajo las siguientes consideraciones:
- La operación de envío de la vacuna contra la influenza AH1N1 es nueva, si bien la Federación suele enviar vacunas y medicamentos, las características de esta operación la convierten en una actividad nueva, si hay un manual para el traslado de este tipo de sustancias es muy probable que los responsables no hayan sido suficientemente entrenados en este procedimiento, lo cual es error del contratante, no del empleado;
- Ante una operación tan delicada el gobierno no debería confiar en comunicar el envío de vacunas exclusivamente por correo electrónico, se deben usar medios redundantes, teléfono, fax, oficio, radiocomunicación, mensaje de texto por celular indicando lo que ocurriría si no se procede de manera adecuada. Enviar un correo electrónico no garantiza que éste sea leído o atendido;
- La comunicación institucional es institucional, se comunica lo urgente y lo importante al titular del área para que éste sea quien gire sus instrucciones para actuar en consecuencia, un empleado que recibe un correo no puede actuar bajo su propia iniciativa, debe esperar a recibir instrucciones;
- Cualquier persona puede cometer un error en el trabajo, en ninguna ley se establece que el castigo a los errores se castiga con la destitución;
- Se debe investigar antes de sancionar cualquier conducta ilicita en el trabajo;
- Sólo en caso de negligencia podrían ser despedidos los empleados, la negligencia consiste en desatender de manera deliberada instrucciones expresas (por escrito) de un inmediato superior.
El despido inmediato de los responsable sólo prueba la tendencia de buscar trabajadores desechables: si se equivocan, despídelos, es la moraleja. Por cierto, si el costo de las vacunas es tan alto ¿no podría contratarse un servicio de transportación y almacenamiento especializado que entregue a domicilio la mercancía en las condiciones que el producto exige? Hay muchos particulares que podrían hacer esto de modo económico para el gobierno.
jueves, 26 de noviembre de 2009
¿México es segundo lugar mundial en estrés laboral?
Un artículo un tanto dudoso, publicado el día de ayer en el diario Publimentro (dudoso porque las fuentes no son fácilmente rastreables por Internet, no se vaya a pensar que acuso al medio de periodismo apócrifo), relata que México ocupa el segundo lugar mundial en estrés laboral, con una tasa de 64 por ciento de personal afectado por este problema.
La cifra se atribuye a un supuesto estudio realizado por una firma de denominada Regus. De acuerdo con la nota China y México son los países con mayores índices de presión y ansiedad laboral, mientras que Alemania y Holanda son los países con menores índices.
Nuevamente de acuerdo con la nota, "Regus encontró que los trabajadores de las Pymes, reportan el mayor nivel de estrés, con 64% de empleados afectados, contra 60% de quienes laboran en las empresas multinacionales".
Si alguien tiene a la mano la metodología en que se basó el supuesto estudio, le ruego contribuya a facilitarnos la comprensión de este tema.
Saludos
La cifra se atribuye a un supuesto estudio realizado por una firma de denominada Regus. De acuerdo con la nota China y México son los países con mayores índices de presión y ansiedad laboral, mientras que Alemania y Holanda son los países con menores índices.
Nuevamente de acuerdo con la nota, "Regus encontró que los trabajadores de las Pymes, reportan el mayor nivel de estrés, con 64% de empleados afectados, contra 60% de quienes laboran en las empresas multinacionales".
Si alguien tiene a la mano la metodología en que se basó el supuesto estudio, le ruego contribuya a facilitarnos la comprensión de este tema.
Saludos
miércoles, 25 de noviembre de 2009
El robo interno como presión contra el trabajador
"No nos dejan traer nuestras cosas al trabajo", es la denuncia de muchos trabajadores respecto de las políticas internas de la firma que los emplea. En algunos casos es una política justificable bajo algunos criterios de seguridad (bancos, centros de salud, departamentos de policía...), en muchas otras circunstancias, en cambio, se trata de una política francamente absurda. No permitir que uno lleve a la oficina alimentos o aparatos de comunicación o entretenamiento puede que tenga cierta lógica, pero no necesariamente esa lógica debiera ser extrictamente prohibitiva.
Aunado a lo anterior ha surgido recientemente una nueva variante de presión laboral, algunas firmas que permiten a sus empleados la introducción de artículo personales (bolsas de mano, teléfonos, reproductores de música...) no se hacen responsables por el extravío, robo o desaparición de dichos objetos. Y curiosamente los robos de este tipo se han incrementado. Si un trabajador pierde un objeto personal, la gerencia ni siquiera contribuye a buscar el objeto, es más: no se manifiesta en solidaridad con el empleado ni le concede tiempo para que realice sus pesquisas o bien acuda formalmente a denunciar el robo.
Esto no estaría mal si no se tratara de objetos que, en ocasiones, ayudan al empleado a realizar su trabajo, por ejemplo sé de un par de amigos a los que les robaron en la oficina la laptop, no la laptop que en teoría la firma debía haberles proporcionado para realizar su trabajo, no: la computadora que compraron y llevaron a la oficina para ayudarse a ser más eficientes laboralmente. Las máquinas desaparecieron y la firma no metió las manos. Otros ejemplos más descarados involucran a los servicios de vigilancia, seguridad y prevención del delito, en su mayoría agencias de particulares subcontratadas para brindar tales servicios: A una amiga le robaron la caja de herramientas del auto cuando el auto estaba estacionado en el cajón que le ofrecía la compañía. Desde luego los gerentes de la firma no permitieron ninguna investigación.
En muchos casos se suele culpar al personal de intendencia: es eventual, no desarrolla vínculos afectivos con el resto de los empelados, puede guardar ciertos resentimientos de clase... Pero en algunas oficinas los robos suceden en entornos de alta gerencia donde el trabajador está rodeado de ejecutivos y personal bien pagado y contento. Tengo una amiga secretaria a la que le robaron su teléfono celular en una junta de socios juniors de la firma. Jamás nadie le ayudó a recuperar su aparato.
Aunado a lo anterior ha surgido recientemente una nueva variante de presión laboral, algunas firmas que permiten a sus empleados la introducción de artículo personales (bolsas de mano, teléfonos, reproductores de música...) no se hacen responsables por el extravío, robo o desaparición de dichos objetos. Y curiosamente los robos de este tipo se han incrementado. Si un trabajador pierde un objeto personal, la gerencia ni siquiera contribuye a buscar el objeto, es más: no se manifiesta en solidaridad con el empleado ni le concede tiempo para que realice sus pesquisas o bien acuda formalmente a denunciar el robo.
Esto no estaría mal si no se tratara de objetos que, en ocasiones, ayudan al empleado a realizar su trabajo, por ejemplo sé de un par de amigos a los que les robaron en la oficina la laptop, no la laptop que en teoría la firma debía haberles proporcionado para realizar su trabajo, no: la computadora que compraron y llevaron a la oficina para ayudarse a ser más eficientes laboralmente. Las máquinas desaparecieron y la firma no metió las manos. Otros ejemplos más descarados involucran a los servicios de vigilancia, seguridad y prevención del delito, en su mayoría agencias de particulares subcontratadas para brindar tales servicios: A una amiga le robaron la caja de herramientas del auto cuando el auto estaba estacionado en el cajón que le ofrecía la compañía. Desde luego los gerentes de la firma no permitieron ninguna investigación.
En muchos casos se suele culpar al personal de intendencia: es eventual, no desarrolla vínculos afectivos con el resto de los empelados, puede guardar ciertos resentimientos de clase... Pero en algunas oficinas los robos suceden en entornos de alta gerencia donde el trabajador está rodeado de ejecutivos y personal bien pagado y contento. Tengo una amiga secretaria a la que le robaron su teléfono celular en una junta de socios juniors de la firma. Jamás nadie le ayudó a recuperar su aparato.
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